Is 59,1-5
No, el Señor no es corto de mano para salvar
ni duro de oídos para escuchar:
han sido las culpas de ustedes
las que han puesto una barrera
entre ustedes y su Dios;
sus pecados le han hecho
cubrirse el rostro
para dejar de escucharlos.
Las manos de ustedes
están manchadas de sangre
y sus dedos, de iniquidad;
sus labios dicen mentiras,
sus lenguas murmuran perfidias.
Nadie apela con justa razón
ni va a juicio de buena fe;
se pone confianza en palabras vacías
y se habla con falsedad;
se está grávido de malicia
y se da a luz la iniquidad.
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