Por suerte y gracias tengo a Alguien y nada me falta. Cuando todos se van, cuando nadie se acuerda de mi aún puedo sonreír y más ser feliz, porque no estoy sola.
Con Él se va el rencor y el odio que sin Él podría haber tenido con algunas cosas que pasan.
Por eso soy feliz, por Él que tiene dominio de todo, que hace salir el sol y lo manda a que se oculte y todas las cosas escritas en el primer discurso del Señor a Job más aún con comprenderlo y verlo no solo con leerlo.
Por Él puedo amar al que me deja, puedo amar el bienestar del otro, pero solo con Él, con Él y nadie más.
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