miércoles, 24 de noviembre de 2010

María MADRE.

Y María no escuchó todo esto?. María tenía a Dios en su vientre, María Madre de Dios. Humildad de lo más humilde de las humildades.
Le dijo: Concebirás un hijo por obra y gracia del Espíritu Santo. ¡Ay! Bendita tu eres entre todas las mujeres, gestando a Dios, que se había encarnado, se había hecho hombre, bajo al mundo para decirles AMOR a estos nosotros imbéciles. Y murió y lo abandonaron y lo traicionaron y le pegaron y lo persiguieron y lo cuestionaron y así y todo Él era Dios y así y todo, todo, todo. Y los amó hasta el final de los finales con todo. Los amo con todo, infinito. Y cargó la cruz y lo destrozaron y aún así Él era Dios y los amó con todo, siendo el Amor.
Y resucitó después de la muerte, la traición, la persecución, la flagelación, el dolor la cruz ¡Ay ay! ¡Ay la cruz!. Y resucitó
para demostrar que después de la muerte la vida sigue, que la muerte ha sido vencida, la oscuridad ha sido vencida, el temor, el dolor, el sufrimiento han sido vencidos y es eterno.
para seguir amando, si pudiéramos comprenderlo si tan solo pudiéramos comprender, bueno, moriríamos, pero solo un poquito solo un poquito de eso, sonreiríamos todo el día.
Podemos tener momentos de conciencia pero somos inconscientes.
Porque en esa sonrisa, en esa mano que te ayudo a lavar un plato, en esa preocupación, en los que te quieren, ahí está Jesús metido plenamente amándote de la manera que sea, como sea, cuando sea y hasta el fin de los tiempos.

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