miércoles, 10 de noviembre de 2010

Diez del once del diez.

La cuestión era entregarse a la voluntad de Dios.
Dar y no esperar recibir algo a cambio, lo recuerdo todo el tiempo.
Dar es dar.
Romper las barreras.
Comenzar a amar plenamente.
Dejarse ser.
Ser templo.
Falta mucho camino por recorrer.
El guerrero siempre contó con los brazos en alto de Moisés.
Moisés contó con Dios.
Soy tan pequeña e insignificante.
Pero si ese grano no se entrega ya no es lo mismo.
Salmo 22.
¡Qué poderosa es la voz del altísimo!.
Estoy aprendiendo.
Feliz cumpleaños.
Amén.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dar y no esperar recibir nada a cambio, interezante...
Me quedé en esa frase y no puedo continuar.
Lo vivimos con frecuencia, se siente una satisfacción muy grande. Pero a la vez, necesitamos a veces algo tan insignificante como un muestra, una cara, una sonrisa, un beso, un abrazo, algo... Algo que muchas veces nunca llega. Nunca.
No por eso, que aunque me duele voy a dejar de DAR. Nunca dejemos de DAR.
Es la prueba mas sincera de amor.
V.

Cordelia dijo...

Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".