Pienso en voz alta y pido perdón por ensuciar el blog con mis pensamientos pero, haciendo honor a la libertad que proclamo en estas letras, publico. Hemos visto a lo largo de nuestras cortas vidas que todo en la vida se mueve por privilegios. Para no culpar de esto al hombre, veamos a la naturaleza: ¿Quién es el rey de la selva? ¿Qué clima favorece la vida? ¿Cada rincón de la tierra es igual a otro? ¿Cada animal tiene las mismas posibilidades de supervivencia ante una misma situación? En el plano de los hombres, el que ama, y ama realmente, tiene privilegios. Y entre esos privilegios está el de ir por la vida sin reprimir, sin prejuicios, sin negación. ¿Y qué hace el que ama cuando viaja así por la vida? Va transformando todo y todo lo resignifica. Precisamente va transformando el desastre en esperanza de armonía. El que ama puede dejarse ser. Pero para lavarme las manos y culpar a alguien que la tiene más clara, el que quiera entender y seguir lo que yo escribí, que no lo intente antes de entender y seguir fielmente lo que proclama un maestro llamado Agustín: "Ama y haz lo que quieras". ¿Desastre o todo lo contrario? Todo lo contrario, pero que sea el que ama, el que aún no ama, que se vaya haciendo. En el ir haciéndote, serás. La vida es divina, vivámosla. Dejate ser y dejate hacer. Libremente. Pero amando. Después el "pero" se borra.
2 comentarios:
¿Cómo sería si todos somos, sin reprimir, sin prejucios, sin negación?
¿No sería todo un desastre?
¿O todo lo contrario?
Vamos a dejarnos ser.
Pienso en voz alta y pido perdón por ensuciar el blog con mis pensamientos pero, haciendo honor a la libertad que proclamo en estas letras, publico.
Hemos visto a lo largo de nuestras cortas vidas que todo en la vida se mueve por privilegios. Para no culpar de esto al hombre, veamos a la naturaleza: ¿Quién es el rey de la selva? ¿Qué clima favorece la vida? ¿Cada rincón de la tierra es igual a otro? ¿Cada animal tiene las mismas posibilidades de supervivencia ante una misma situación?
En el plano de los hombres, el que ama, y ama realmente, tiene privilegios. Y entre esos privilegios está el de ir por la vida sin reprimir, sin prejuicios, sin negación. ¿Y qué hace el que ama cuando viaja así por la vida? Va transformando todo y todo lo resignifica. Precisamente va transformando el desastre en esperanza de armonía. El que ama puede dejarse ser. Pero para lavarme las manos y culpar a alguien que la tiene más clara, el que quiera entender y seguir lo que yo escribí, que no lo intente antes de entender y seguir fielmente lo que proclama un maestro llamado Agustín: "Ama y haz lo que quieras".
¿Desastre o todo lo contrario?
Todo lo contrario, pero que sea el que ama, el que aún no ama, que se vaya haciendo. En el ir haciéndote, serás. La vida es divina, vivámosla. Dejate ser y dejate hacer. Libremente. Pero amando. Después el "pero" se borra.
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